Ir al contenido principal

Hoy por ejemplo mi día es azul..

Aquí está la que lee, la que escribe, la que cree que escribe, la que cree que la leen, la que cree lo que lee, y la que lee al que se cree.

Analizando estupideces, no creo que el amor sea una de ellas, creo que los estúpidos aquí somos nosotros incluyéndome a mi  idealizando y poniéndole etiquetas a las personas que nos rodean, eso sí que es brutal, todavía aun más malo creer que estar solo es sinónimo de tristeza.
Hoy no hablare de amor, este día voy a dejar de lado lo cursi porque soy humana y curiosamente incoherente, no creo en este sistema pero si en lo que está aquí adentro lo que me mueve, me rompí en mil cachitos y luego algo me pego como un rayo, llego y me arropo como un abrazo en uno de los inviernos secos de torreón aunque debo admitir que este rayo ya me estaba asechando por largos meses pero yo no quería ceder y no era más que mi fuerza interior.

 Estaba en una burbuja rosa que no me dejaba ver los otros colores. Hoy por ejemplo mi día es azul, quizás mañana será color marrón o violeta pero nunca del todo rosa porque aprendí que la vida es así, bien loca impredecible y bicolor. Me mantiene viva esto, mis errores, mis defectos, mis ganas de quedarme en casa o mis ganas de salir a emborracharme, bailar para después despertar en la madrugada y reír hasta llorar de las cosas que me hacen vibrar, y luego volteo hacia atrás y me dan ganas de decirme a mi misma en voz alta ¿Ya viste? Te caíste ¿pero te levantaste no? Entonces vamos a seguir corriendo, me estoy aprendiendo a amar como soy, y no como lo que todos esperan  que sea ya sea por moda o siguiendo estándares, pensándolo bien las personas que hace tiempo consideraba importantes ya no lo son, me deje llevar por cosas muy superficiales y plásticas.

En este momento estoy siguiendo a esto que me hace recordar que tengo un propósito al tocar mi pecho y sentir los compas de mi corazón como bailando una salsa desenfrenada, este mismo trae una fiesta aquí adentro y quiere que me una con él y enseñarme a bailar, creo que lo está logrando.


Soy estúpidamente libre!  Tengo dos décadas, estoy sumamente segura de algo dentro de algunos años leeré esto y pensare riéndome entre dientes lo lograste nath.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Diciembre

Soy todas mis edades. Las náuseas de mi adolescencia, y esa imparable hambre de crecer, la adultez que niego mientras pago cuentas, cuando tengo que hacerme responsable de mis emociones, mis actos, mis errores y fallas, la vejez prematura que me arrincona poco a poco hacia la soledad. Pero, más que nada, soy esta infancia absoluta que atraviesa toda mi vida: mi ingenuidad, mi valentía, mi risa y mis lágrimas. Todo nace y muere en mi niña infinita.

Quise

Quise c onfiar, quise luchar, quise soñar.  Yo te hice sentir a salvo, luego me empezaste a idealizar, juntarnos a hablar de cine siempre querías saber más. Quise conocerte, escucharte, mirarte y saber en que pensabas cuando te encontrabas solo en tu cama mirando fijo al techo. Quise tocarte, conocer cada borde, la temperatura de tus abrazos, la métrica de como se encajan los cuerpos al darlo, como se complementan. Entender lo que hay detrás Te saque fotos, te regale un perro, lo sacaba a pasear, li mpié los vidrios rotos y saque el olor a encierro, pinte metas y te escuchaba detenidamente en todas esas ideas locas que tenías, p ase las noches escuchando a Sabina, tardes discutiendo por política, dibuje nuestras iniciales en tu coche en los vidrios empañados en los días de frio. Tuve miedo cuando te fuiste a otra ciudad o cuando empezaste a laborar para el gobierno, averigué precios, vi tutoriales para hacer cartas creativas, observe la lluvia desde tu cama, f ui a esos lugares q...

De la mano de un turista ...

Todo parece tan irreal que me siento como una tonta explicándome a mi misma lo que antes no creía.  Paso en el momento menos pensado ya era parte de mi, bastaron unas palabras, hablar un poco, reírnos mucho, compartir miles de carcajadas, divagar compartiendo un futuro de sueños y metas, compartir odios, fobias y miedos. Seguí su juego de romance por unas horas, sin darme cuenta que eso que había empezado como una plática casual, se convirtió en mi rutina diaria mi  sendero de estrellas. Esperaba ansiosa la hora de sus llamadas, enseñaba camino a casa lo que le contaría por teléfono, anhelaba  con muchas ganas que me sucediera algo emocionante en el transcurso de mi día, y si eso pasaba, deseaba que esa llamada llegara pronto, para contarte con lujo de detalles cada minuto de lo que había pasado mientras no hablábamos, pasaron los días y lo único que recordaba era su risa, o su voz nerviosa con ese acento de algún lugar no muy lejos de aquí. Lo acepto, todo empe...