Todo fue muy rápido, espontaneo no me interesa saber cómo es que
las circunstancias o el dichoso y famoso destino te puso ahí justo en el misma ocasión
que a mí, solo sé que ese momento era mágico, justo en la misma noche
espolvoreada con estrellas heladas. Parecía como si Dios hubiese dicho 'Ten aquí
te lo presto unos instantes disfrútalo' y por ultimo añadió esa música de
fondo, no recuerdo el nombre de la canción solo recuerdo que era un sonido algo
escandaloso que te invitaba a bailar.
La gente nos pasa
de largo caminando en muchas direcciones, ahí estabas tú, caminabas a mi lado
como hace unos ayeres, después de bromear un poco nos detuvimos, yo jugando con
mi estúpida manía de evadir tu mirada la razones son obvias me pierdo en tus
ojos, cubriéndome con mi gran armadura de bronce de "Me das equis"
cuando yo y todos los demás saben que no es así, luchando con mi yo interna con
esas malditas ganas de abrazarte. Te detuviste a mirarme con esa mirada
retadora cuando sabes que me tienes, mientras decías ' no sigas caminando de
regreso vienes conmigo, ¿No me dejaras aquí solo verdad?
Acaso es un estúpida
broma oh por dios ¿Dejarte ahí? Por favor! Señor me encanta más que demasiado
lo último que haría es hacerte daño. Luego comenzaste a bailar y juguetear,
como con tu cuerpo y el viento, mi mente divaga a una dimensión interna
desconocida, en ese instante, en ese momento ese era el mejor lugar en toda la
ciudad donde quería estar. Después de que mis pensamientos bailaran con tu
sonrisa volví a esa noche fría, recordé que no eres mío, que lo fuiste, que nos
tuvimos y hoy ya no nos tenemos, recordé que estabas solo en mis sueños, recordé
que esa ciudad era tan mágica cuando me pertenecías, recordaba en mis adentros
meses atrás, cuando soñaba con compartir la magia de las luces de esta ciudad
contigo y si, esa noche se cumplió, no del todo porque ya no eres mío. Pero con
el hecho de que esa noche, esos minutos y ese instante respiraras el mismo aire
de invierno me pintaba esta pequeña sonrisa en mis labios.
Recordé que no estábamos
en casa y que la noche no era de nosotros, ni que todas las canciones con tu
nombre que te había regalado no sonaban como soundtrack mientras te miraba
nerviosamente, que las cosas solo pasan una vez y hoy después de varias
madrugadas después de esa noche comienzo arrepentirme de no haberte dicho
tantas cosas...
Comentarios
Publicar un comentario